En octubre de 2015, los científicos que operan el telescopio espacial Kepler comenzaron a comentar, entre susurros y codazos, que aquello no podía ser lo que parecía. Porque parecía como si algo (¿una enorme estructura de construcción alienígena, quizá?) estuviese bloqueando parte de la luz de una estrella lejana. Concretamente, hasta el 20% de su luz, lo cual es mucho para un planeta. Cuando un exoplaneta pasa por delante de una estrella, la estrella ve atenuado su brillo durante unas horas o unos días, y de forma periódica. Pero KIC 8462852 no encaja en este patrón: su brillo disminuye hasta un 20% y se queda en ese estado entre 5 y 80 días. ¿Qué podía causar esas fluctuaciones tan anómalas? Es una idea habitual que podríamos encontrar a esas civilizaciones precisamente por su tecnología . La idea es que a medida que las civilizaciones se hacen más y más avanzadas, necesitarán más energía para impulsar sus formas de vida hipertecnológicas. Quizá por eso, podrían situares re...