Si no sabes crearlo, es que no lo entiendes.
Lo dejó dicho Richard Feynman: “Si no lo puedo crear, es que no lo entiendo”.
Richard Feynman se podría decir que es, después de Einstein, el gran físico teórico del siglo XX.
El imaginaba la construcción de ordenadores cuánticos. Puede que esa idea suya se haga realidad mucho antes de lo que nos esperamos. Seguramente para este año.
Los físicos venden este tipo de ordenadores como verdaderos creadores de encriptado seguro para las comunicaciones. Pero Feynman iba mas alla.
El pensaba que el principal objetivo de la computación cuántica era nada
menos que crear un universo.
Puesto que el mundo es cuántico en último
término, solo un ordenador cuántico podrá simularlo.
Y recuerden: solo
cuando sepamos crear un cosmos, podremos decir que lo entendemos.
Este mismo principio se esta aplicando en otro campo: la neurociencia.
Los neurocientíficos están aprendiendo a crear minicerebros en una place
Petri, a partir de células madre.
El procedimiento es laborioso, pero
capaz de reproducir en el laboratorio partes del cerebro humano, y
tienen características humanas de las que carecen los animales modelo en
que se basa gran parte de nuestra neurociencia.
Ya se están usando para averiguar cómo el virus zika causa microcefalia
en los hijos de madres infectadas, y sus defensores los consideran
esenciales para investigar el alzhéimer, la esquizofrenia y otras
enfermedades cerebrales.
Podríamos haber encontrado la explicación para todo, solo teníamos que empezar a crearlo.
